Su cabecera, habitualmente con el fondo rojo cartagena que liga a la Región de Murcia, se convirtió en un fondo negro. Luto compartido por la mortandad en el Mar Menor.
Parecería que hay cuestiones que un medio de comunicación debería asumir más allá de su propiedad pública o privada, más allá de sus intereses editoriales, incluso más allá de su concepción de estilo periodístico (si lo tiene o considera importante planteárselo). Asuntos que superan la mera opinión. Cuestiones relacionadas con el cuidado del medio ambiente, con la salud pública, con los derechos universales. Con necesidades tan incuestionables como la democracia: el 23F el periodismo debía hacer mucho más que contar qué ocurría en el Congreso de los Diputados. Había que participar, estar con los buenos. Lo hizo el diario El País, obteniendo un rédito de confianza lectora que años después se empeñó en romper
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| El País hizo una histórica tirada de madrugada el 23F de 1981 |
Vivimos entre contradicciones, intentando evitar aquello que, como seres humanos responsables, nos parece nocivo, como las actividades “ultras” o los negacionistas del cambio climático y de las vacunas. Pero lo disimulamos. Colocamos esas informaciones en lugares lo más irrelevantes posible, para que nadie nos pueda acusar de falta de “objetividad”, y a otra cosa.
¿Y si, como empresas de servicio público (sea, insisto, el medio propiedad de quien sea, pero especialmente si esa propiedad es pública) hablamos de profesionalidad en vez de una imposible objetividad, y ponemos sobre todas las cosas los derechos humanos?. Una actitud responsable favorece la crítica constructiva y nos lleva a la acción, al pensamiento en marcha.
Por eso creo que es de aplaudir la señal ética, sin disimulo y con la transparencia que el mensaje requiere, del diario La Opinión.
Allá vengan luego manipulaciones y estrategias, hay que sumarse al negro, porque es la tristeza de todos.
#SOSMarMenor


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