Cuando pienso "Chile" a veces me suena al fondo del cráneo una tonadilla que tarareaba uno de mis amigos muertos (es Chile un país tan largo, mil cosas pueden pasar). A veces es Iñaki Gabilondo conectando con las calles de Santiago de Chile el 6 de octubre de 1988 y una voz de mujer contándole "ya voy a correr libre por la Alameda".
Y diciembre de 2019, aquí en casa, todas juntas porque el grito vino de Chile. Nos tapamos los ojos y gritamos contra el violador. Lo dejó contado la hermosa Marta Semitiel.
La belleza de LAS RARAS
Hoy tengo el regalo de los sonidos. Catalina May y Martín Cruz crearon Las Raras, una bendición radiofónica para feministas y creyentes en los derechos humanos. Buscan gente que enfoque su vitalidad en historias de libertad, y lo cuentan con una realización tan cuidada, audio creativo que muestra verdad. Y en ocasiones es pura Historia. Para un país como Puerto Rico, por ejemplo, donde lo biligüe se ha fundido para que carpeta sobreviva a folder, donde el imperio adiestró amigos siniestros para que la complicidad y la desconfianza se asentasen en beneficio de los poderosos.
Carpetear dicen a espiar, a mirar más no de frente, a contar a cambio de unas perras. Imagino un mundo terrible de ojos bajos como el que se desata con las guerras civiles (haya paz entre los hermanos, decía mi madre cuando éramos pequeños, y en su ceño desesperado se adivinaba un dolor más allá del cansancio por las peleas infantiles).
Hay un fotógrafo de alma documentalista y con amor incondicional por la verdad que, en su historia de libertad, mueve cielo y tierra para conseguir que las carpetas sean digitalizadas y preservadas. Hay que desnudar esos folios en los que se cuenta quién espiaba, cuándo, a quién y por cuánto. Y hay que hacerlo porque no hay mayor traición que no impartir justicia, para que el mal se diluya y se banalice, como si todos pudiéramos carpetear, como si cualquiera fuera lo mismo.
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